El cuidado facial representa una práctica cotidiana que muchas mujeres incorporan en sus rutinas diarias. Las observaciones sobre este tema revelan una diversidad de enfoques y preferencias personales que varían según las características individuales de cada persona.
La piel del rostro presenta características particulares que la distinguen de otras zonas del cuerpo. Su exposición constante al ambiente exterior y su sensibilidad natural hacen que muchas personas dediquen tiempo a su atención regular.